Necesitamos un cambio real

El protocolo de Kyoto fue el inicio del establecimiento de objetivos cuantitativos y de una agenda con respecto a la reducción de las emisiones de C02 con los compromisos claros de los gobiernos.
Más allá del compromiso de Kyoto (hasta el año 2012), muchos paises han fijado un plazo de tiempo mayor y objetivos de acuerdo con las recomendaciones del Grupo Intergubernamental de Expertos en Evolución del Clima (GIEEC) definidas en la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (UNFCC) para estabilizar el nivel de C02 a 450 ppm (reducir a la mitad antes del 2050 el nivel de CO2 de 1990).
La unión Europea es un buen ejemplo y en marzo de 2007 se marcó el objetivo al menos del 20% antes de 2020 (conocido como el 3×20: reducción del 20% de CO2, la mejora del 20% del nivel de eficiencia energética y la obtención del 20% de energía renovable).
Este compromiso se podría ampliar al 30% en 2020 en caso de llegar a un acuerdo internacional posterior a Kyoto.
Alguno países europeos están pensando en comprometerse hasta el 50% para el 2050. Se demuestra que el contexto y las políticas sobre eficiencia energética estarán presentes durante un periodo prolongado de tiempo.
Para lograr esos objetivos se necesita un cambio real.