Ahorra con movimiento

Existen numerosas razones por las que el consumo eléctrico puede aumentar. En esta entrada nos vamos a centrar en la iluminación, y en como intentar disminuir este consumo, sin renunciar al confort.

Voy a dar por sentado para los ejemplos, que partimos de una instalación antigua, ya sea una vivienda, un chalet, etc…

Sin necesidad de cambiar los cableados de la instalación, simplemente sustituyendo ciertos elementos, que trabajaran de forma autónoma y procurarán un ahorro energético considerable. Hasta un 30% !!!

Detectores de movimiento en zonas comunes, en aseos o baños, en la despensa o trastero, todo el mundo conoce este tipo de aparatos; los vemos en los pasillos de los hoteles, en los aseos de muchos bares y restaurantes o como parte activa de cualquier alarma de intrusión.

Tenemos la posibilidad de colocar esta tecnología en nuestra propia casa:

¿Qué ventajas me ofrecen los detectores de movimiento?
Generalmente observamos estos aparatos colgados en alguna esquina, de forma muy anti-estética; sin embargo, como se aprecia en la foto, podemos sustituir cualquier interruptor convencional, por un detector de movimiento. Existen multitud de modelos, de todos los colores, para que no rompa la estética del lugar de montaje.
La aplicación fundamental que hacen por nosotros es la de encender o apagar la iluminación en función de:
  • 1º La luminosidad. Si hubiera la suficiente luminosidad en la sala como para que no haga falta encender la luz… ¿por qué hacerlo?
        • 2º El movimiento. Cuando detecto movimiento se encienden las luces, cuando deja de haber movimiento o ya no estamos en la sala, el aparato apaga las luces automáticamente.

De este modo nos aseguramos de que nunca encenderemos la luz sin que haga falta realmente, y algo muy importante, que es responsable de un buen porcentaje de la factura eléctrica: nunca volverás a dejarte la luz encendida.

El consejo es instalar este tipo de elementos en las zonas de paso, en el hall, en los baños, trasteros, en definitiva, cualquier zona en la que no estemos mucho tiempo, pero si sea susceptible de quedarse la luz encendida.